miércoles, 30 de abril de 2008

de la ausencia...

Era una madre que contó a su hijo
una historia que ahora cayó en el olvido
le dijo que lo quería, que lo amaba,
no importaba cuánto se apartaran.

Era un niño que perdió un diente,
cuando se dio cuenta que Dios
no se ocultaba bajo un puente,
ni en el cielo, ni en el suelo,
ni siquiera en lo que llaman un sueño,
Supo que éste se aparecía de voz en voz,
como algún tipo de falsa y momentánea canción.
Triste y chimuelo el niño lloraba,
qué sonrisa podría salvarle
de lo que ahora no lo iluminaba,
el conocimiento infame poco a poco lo entristecía,
lento y asesino, el día oscurecía.
Pobre que perdió un diente,
¡Pobre Dios! ¡Pobre suerte!

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