¿Dónde estás? aquí no. No quiero mentirte, todavía me acuerdo de tu cara, de tu voz, de tus ronquidos, de tu gusto por los frijoles, de tu disgusto por el pollo, de tu rebeldía, de tu prudencia, de tu radio, de tu sillón, de tu control, de tu tele. Me acuerdo de todo, de tu cara viva, de tus ojos verdes y luego de tus ojos grises nublados, me acuerdo del llanto que creías haber borrado de tu rostro, me acuerdo de tu mala vista, de tus pasos seguros pero torpes, de los otros dominados por la certeza y la hablidad. Me acuerdo de tus labios, de tus manos perfectas, de tus pies, de tu perfume, de tu odor a limpio, de tu silla en tu regadera, de tu piel morena, de tus dientes iguales a los míos, de tu boca exquisita como la de mi papá, de tu ceguera, de tu mejilla sabia que sabía simpre dónde iba a plantar con mis labios tu beso de hola y adiós. Nunca te he olvidado, ni a ti, ni a tu vida, ni a tu muerte, y mucho menos a tu libertad. Papá dice que naciste libre y moriste libre. Siempre hiciste lo que quisiste, por tí, por tu felicidad, por tu tristeza, por tu suerte, por tu infortunio. He aprendido de ti, todo lo que le oculta a uno la vida. Te quiero tanto, te adoro, te extraño, te siento aqui, aunque te sienta distante. Te amo, me haces falta. Me entristezco, me arrepiento, me odio, te quiero tanto. Perdóname, perdóname por favor, te quiero tanto. Te extraño tanto, no sé cómo decírtelo, quiero que me entiendas... por favor escúchame. Te moriste porque así lo quisiste, tenías derecho a decidirlo, después de todo te enfermaste sin que esa fuera la intención de tu irresponsabilidad y rebeldía.. No te culpo, nadie lo hace. Fue la enfermedad de la muerte la que te llevó lejos de mi papá y de mí, de mi abuela te todos los que te amamos, de todos tus hermanos, de la novia que nunca se quedó contigo, y los hijos que nunca tuviste. No hiciste nada malo, nos enseñaste tanto, tanta calma, tanta paciencia, cuidarte era más un descanso para nuestras almas que para la tuya.¿Para qué preocuparse por la muerte? A mí me viene y me va la mía, nunca voy a conocerla, después de todo la presencia de ésta significa nuestra ausencia. Hay que vivir el aquí y el ahora, vivir el momento, porque después nos arrepentimos. Por eso pedóname porfavor, por no haber vivido el aqui y el ahora contigo, cuando te tenía a mi lado, cuando podía estar a tu lado platicándote y aburriéndote. Siempre me creí una molestia para ti, que preferías estar con alguien de tu edad y de tu género, que con una niña chiflada como yo. No quería ser otra incomodidad en tu prisión, porque quedaste prisionero de tu cuarto, de tu sala, de tu cocina, de los mismos pasillos seguros que te encarcelaban en esa prisión de dolor. Ya no podías salir, todo era tan peligroso, el piso, el aire, todo te afectaba, y tú tan libre, ahora atrapado en aquél lugar que tanto evitabas.
Cuántas veces te hice sentir mal, perdóname, perdóname. Gracias por los regalos de navidad, por cierto. Te extraño tanto, siempre tengo tu foto cerca de mí, incluso acá en Francia. Perdóname por nunca terminar de leerte ese libro, te juro que te lo leeré cuando te visite en la iglesia en la cajita que ahora te encuentras. Tus cenizas son tan ligeras y tan importantes como tu alma, te quiero tanto, te extraño. Te quedaste ciego, pero eso abrió los ojos a tu espíritu. Cuánta sabiduría me pudiste haber compartido, cuánto quería saber más de ti. Te extraño, extraño comer contigo, extraño observarte sin pudor y sin vergüenza, con esta triste seguridad de que no te darías nunca cuenta que te observaba. Te extraño tanto. Te recuerdo todito, tu ropa, tu cuarto, tu cuerpo, tu voz. Te recuerdo dormido. Me dijeron que en tu cuerpo de muerto te veías muy guapo. No quise verte debajo de ese vidrio que encerraba tu carencia de vida, entre esa ropa elegante con la que te adornaron y ese cabello bien peinado. Me acuerdo que cuando cerraron tu ataud fue como si a todos nos hubieran arrancado un pedazo de alma y la hubieran encerrado en esa caja con tu cuerpo vacío, todos nos rompimos en pedacitos y en llantos. Welita dijo: Qué lindo mijo, y todos nos destruimos con sus palabras y con las lágrimas de weli nos ahogamos todos juntos. Todos gritamos y lloramos, pero no despertaste y nunca saliste de tu féretro. Sabíamos que sería así. No había nada que pudiéramos hacer. Todo lo hiciste como quisiste. Hiciste y deshiciste, pusiste orden y desorden en nuestras vidas, por eso te amamos tanto. Por cierto ¿Dónde estás? ¿En qué cuerpo?¿En qué lugar? Aquí no.
Te quiero donde sea que estés.
lunes, 19 de mayo de 2008
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1 comentario:
Yo extraño a alguien igual... supongo que éramos muy pequeños e ingenunos para darnos cuenta de estas cosas... ya asimilamos las cosas diferentes, ya le damos más valor a lo que lo tiene.
Lo extraño es que ahora ya tenemos más visión a futuro cuando sabemos que lo que más importa está aquí y ahora.
En fin, yo extraño a alguien de igual manera... pero era yo muy pequeño e ingenuo...
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