lunes, 8 de septiembre de 2008

Mis primores

Mis salvadores, aunque no sean míos.
Un collar al cuello los endereza,
atrapemos una nube,
que el bajar y subir al cielo,
sea nuestra fuerza.
Aunque su suerte no los encuentre,
olviden que la muerte los asecha.
Denme sus manos, construyamos un puente,
¿Cómo es que han salvado mi cabeza?
Si un dulce es una sonrisa,
me quiero quedar pobre por ustedes,
manitas de nube, son mi riqueza.
El tiempo nos escupe en la cara,
ya nos contaron el final de la experiencia,
si pudiera les daría mi cara,
y al buscar los números de las páginas,
nos esconderemos en el caos.
Remolino de ciegos,
orden de los sordos,
castigo de los mudos,
nuestra paz.
Tengo miedo a tanta grandeza.
Mis pequeños héroes,
grandes salvadores.
una lágrima al cielo los pesca.
Encerremos nuestros corazones,
en una cazuela.

1 comentario:

Florence dijo...

Mi ceci, las crisis vocacionales son interminables!
Pero ni tu ni nadie pueden decidir por mí, no se por qué me estreso tanto yo sola. Será porque entendí que el tiempo y el espacio son la cosa más deplorable de este infinito atardecer que no se acaba, porque ni es de noche, ni es de día.
i need you in myriad ways, you have no idea!