viernes, 31 de octubre de 2008

Mi pecho imita a un bandoneón en crisis

pero sólo es puro sonido

realmente es un asma ahogado

en un vaso con vacío.

Cuando el orgullo le empieza a dar voz

al espítiru,

a la vulnerabilidad le da un grito.

Entonces se trata de algo más que un humano frío,

un tanto más triste, un tanto más averiado.

Es ese tatuaje de consciencia en los iris

que me dice que a lágrimas se nos pierden los ojos.

Al final de cuentas, estamos todos,

pero estamos solos.

1 comentario:

Florence dijo...

que cosas de la vida y del amor.
a veces creo que he perdido la fe en la humanidad. pero aun creo en una chispa en nuestra generacion.
el fin del mundo se acerca?