
Cosas que pasan desde pequeños, que nos van jodiendo poco a poco la vida que se nos venía encima, yo tuve algunas. Personas como él, también. Él fue grande, tan grande como para hacer un hijo. Él fue como la poliomelitis, me llegó a temprana edad cuando empezaba a querer. Cuando la cadenita de vertebras que forman la estructura de mis sentimientos se encontraban en pleno crecimiento. Gente como él, que llega para quedarse a medias. Para irse con la edad pero quedarse con el orden de nuestro esqueleto. Yo me di cuenta hoy que voy madurando medio torcida, me voy haciendo fuerte en cosas que no debería. El orden de mi cuerpo se va estructurando en un santo desorden. Todo por aprender a aguantar lo que me hace triste. Pero el sufrimiento tiene su limite,al menos para mí es así. Sin embargo deja decepcion, deja secuelas en vidas devastadas. Me olvidaron y no me quedó nada más que unas marcas que se ven bien feas en el alma. Como esos restos de sueños que se parecen más bien a esas cicatrices que deja la viruela.
Hay algunos que sabemos bien de esto. No es nada complicado.
Te digo, nos llegó la polio y nos dejó jodidos.
Pero no me hecho la culpa por no dejarme amar, yo sé que estoy coja. Es como si le pidieras a un manco que te haga una trenza... no lo culpas porque le quedo chueca.
No me culpo... Pero..
¿A quién vamos a reclamarle este olvido?

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