lunes, 2 de marzo de 2009

Te extra;o y me extra;o

Tu no conociste mi vida, no conociste la vida desde la ventana de mi cuarto.
Desde mi ventana todo era diferente, el cielo estaba mas cerca, los arboles me daban la mano, las calles se veian mas peque;as, los autos mas lentos, el calor no se veia tan pesado, las personas parecian mas sencillas, la noche mas grande y tu, tu te veias hermoso.
Tu eras diferente a todo lo que pasaba frente a mi casa y yo veia a traves de mi ventana.
De cerca eras altisimo, serio como tu padre, formal como tu ideales, sobrio, tanto como tu mejor amigo y frio. Sin embargo, desde mi cuarto te veias peque;o, como yo, acogedor como mi papa, tan accesible como las naranjas de mi huerta y caluroso. De las alturas te veias como un ave acercandose a a mi casa con cautela y gracia. Incluso podia percibir un alma flotando sobre la parte superior de tu cabeza llena de dudas, como si estuvieras entrando en una zona desconocida. Era tan lindo ver como te preocupabas por cosas tan vanales.
En cuestion de segundos me llenabas toda de esa dicha inexplicable que solamente se podia explicar con la delicia de tus labios. En cuestion de segundos todo se acababa con el sonido del timbre de la casa. El ruido me arrebataba tu maravillosa forma y me separaba de mi ventana.
Y luego con tan solo unos pasos apresurados y un corazon agitado bajaba las escaleras corriendo hasta que lograba encontrarme contigo. Ahi, frente a mi, tu como nadie. Estabas tu como se te veia de cerca, y seguias divino. Proximo eras distante, lejano, pero te deseaba aun mas y me gustabas tanto. Abajo se sentia mucho mas el calor, y todo parecia mas complicado. Pero ahi estabas tu, aunque distante, frio para llevarme lejos y salvarme del verano en Mexico. Con mi cara a unos centimetros de la tuya, no necesitaba que te dejaras ver para sentir la indiscreta tristeza que te invadia. Amor, decias que nos haciamos compa;ia, pero fue contigo con quien realmente conoci lo que era la soledad. Aun asi, que es querer? Es rendirle tributo a otra alma tan sola como la nuestra. De cerca nos dabamos cuenta que estabamos realmente solos.
A tu lado te extra;aba, y extra;aa mi ventana. Desde arriba no te escondias y te dejabas querer, te dejabas tocar a traves de la vitrina, me permitias observarte sin pudor y con indiscrecion, con mi ojos que todavia son tuyos.
Tu vida era mi vida desde la perspectiva de mi habitacion, eras mio entre mi dedo pulgar y mi indice. Podia cuidarte porque tenias el tama;o preciso para que pudiera guardarte en mis manos y pudieras dormir en mi pecho. Desde arriba eras tu, y eras para mi.

Me arrepiento tanto de nunca haberte llevado frente a mi ventana, para vieras que la vida no era tan amarga como la pintabas.

Hay dias en que todavia te recuerdo tal como te veia desde mi cuarto: te veia mio.

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