jueves, 19 de marzo de 2009

My own pleasure


Mi cigarro tiene alrededor 55 rayitas a lo largo de él. Es impresionante la velocidad con la que éstas se van consumiendo poco a poco. En sólo unos cuantos minutos de suspiros de un vicio tan estúpido como este, se van restando una a una y me quedo sin rayitas, y sin cigarro. Sin el humo que contamina mis pulmones, que acaricia mi mano y me roza la cara.
Mi prima solía comparar a sus hombres con el tabaco. Decía que le daban placer momentáneo.
Tu no te comparas con nada de eso. Yo no te siento en 55 rayitas, ni en 55 abrazos que me das y que se acaban al final de un día contigo. No.
Te siento una vez cada cada día, incluso cuando no te veo. Y te siento 55 veces en cada momento que te pienso. Y cada sensación de ti es un placer prolongado.
Me agrada pensar en ti antes de dormir y me gusta acordarme de cómo juegas conmigo y con el humo. Me gusta que consumamos 55 instantes de un vicio tonto juntos. Me gusta ser joven y serlo contigo.
Eres mi amigo especial (aunque suene bien Toy Story). Me gusta disfrutarte.
Sólo necesito aprender a quererte.

No hay comentarios: