Son columnas crecientes,
que nacen aquí,
se comlumpian con gracia,
en compás del vaivén de las olas,
de un mar de tres colores,
que me deja, me lleva, me llora.
No tengo a donde ir,
En mi piel crecen pilares,
que forman mi esqueleto,
que deforman mi esqueleto.
Y no soy más, no soy menos,
que el espejismo de una curva,
que navega sobre la memoria.
martes, 25 de noviembre de 2008
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