Valentín cree que siempre tiene la razón
“¿Qué haces?” le pregunto.
“Nada”
“¿Qué piensas?”
Valentín y yo recostados en el pasto bajo el verano.
“No sirve de nada ser niño.”
“Tampoco sirve de nada ser anciano.”
“Sólo sirve ser adulto.”
“Yo ya soy adulta, pero quisiera ser niña otravez.”
“Eso es lo que todos quieren.”
Valentín ve mis ojos de cielo en sus ojos de tierra mojada.
“Vivi, ¿Cuándo empiezan a salir las arrugas?”
“Cuando te haces viejito, aunque hay adultos que también tienen muchas arrugas antes de hacerse abuelitos.”
“Las arrugas son las cosas malas que haces. Tú eres adulta, déjame te cuento las arrugas.”
Valentín se pone de rodillas junto a mi cuerpo recostado, con sus manitas de casi una década empieza a buscar en mi cara mis pecados.
“Tú no tienes arrugas, todavía eres niña como yo aunque digas que eres adulta.”
“Es la gente la que dice que ya soy adulta… quisiera volver a ser niña.”
“¡Qué no eres adulta! ¡Tú no tienes arrugas!” se molesta.
“No todos los adultos tienen arrugas.”
“A que sí.”
Levanto mi torso y le empiezo a hacer cosquillas en las costillas. Reímos y nos acostamos en el pasto a descansar los pulmones mientras pienso que Valentín siempre cree que tiene la razón, y sí la tiene, y él lo sabe.
martes, 18 de noviembre de 2008
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