martes, 18 de noviembre de 2008

El mundo en un cuarto

Se puede juntar todo un mundo en un cuarto, plasmarlo en cuatro muros. Todo un universo de esencias, experiencias, emociones.
Una habitación es un alma, un corazón, un cubo, una cajetilla de cigarros, una alberca, un polígono, un cuadrilátero, un cuarto, una persona.
Todas las personas son como un cuarto de paredes blancas, que se van llenando de huellas, marcas de grasa, golpes, óleos, texturas, colores, pistolazos, hoyos, clavos, fotos… a lo largo de su vida. Hay personas tan hermosas, como Sanda la hija del arquitecto, que portan en sus muros diamantes, pintura fina. Sus paredes son lisas y perfectas. Para mí esas son personas que no viven la vida. Seguramente sólo viven la “vi”, la sílaba tónica, arriba en la cumbre, sin tener que esforzarse tanto para abrir la boca.
Las personas como mi papá que viven la vida, principalmente la “da”, llevan dentro de los muros de su universo pinturas hechas con acuarelas diluídas en lágrimas, tiene clavos y espacios en blanco en donde solía colgar el retrato de mi mamá. Tiene uno que otro orificio hecho por balas y paredes con texturas rugosas y enfermedades y manchas de café y grumos en la pintura y un autógrafo de la señorita Ausencia y mi música y su cansancio. Yo soy pintora de brocha gorda porque me gusta sanar ese mundo en un cuarto. Digo sanar, porque ayudo a borrar, a recaer en la pureza e ignorancia, en la estupidez (porque los estúpidos no sufren). Yo lo que hago es cubrirlos con ingenuidad, como si borrara las memorias. Pintar todo, lo bueno y lo malo, las felicidades y las tristezas.
Soy pintora de brocha gorda porque a mí sí me interesan las historias de cada habitación de una casa. Podría apostar a que un simple pintor, un “artista” no se interesa ni le encuentra ninguna historia al vacío y puro bastidor. Yo sí, y soy toda una maestra en la materia, sé cuándo un cuarto es vírgen, como Sandra la hija del arquitecto, y cuando ya no es vírgen como la viuda de Recuerdo de la Melancolía, la respetada Soledad Nostálgica.

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